lunes, 27 de octubre de 2014

Berlin

(Tenía que sentarme en este banco, frente a este lago alemán, mientras aún suena el piano. Hay un chico iraní tocando el piano. El vecino corta el césped. El agua está verde y estancada, pero huele a vida. No sabía que el sol de Berlín también calentaba los huesos. Soy la foto perfecta, pero no hay nadie aquí para hacerla.)

Te pienso.
Te recuerdo con ganas.
Estás a dos vuelos y un tren de distancia.
(El banco parece más grande ahora)

Tenía que perderte.
Tenía que perderte para salvarnos.

Nuestras conversaciones se edulcoran cada día que pasa, mientras crecen las ganas de arañarnos la piel.
Seguimos sin saber del futuro, ese ser extraño que se escurre cuando me acerco, manteniéndose siempre a una distancia prudente- como hacías tú.
Sé cuando lo toque, todo estallará en pequeños puzzles que tendré que ordenar. Y querré que estés aquí para ayudarme.

Déjame las manos libres.
Pero no me sueltes.

(El agua del lago es del color de tus ojos, pero menos profundo, menos brillante. Lleno de nenúfares en lugar de legañas. Y no sé en qué momento aborrecí los nenúfares. Yo prefiero tus suciedades junto con los "Buenos días")

No buscamos lo perfecto (ya no), porque nos encontramos. 
Dos tarados del revés girando sobre un mismo eje, cansados de decir que No a la vida.

Cuando tus ojos dicen que sí,
cuando tus labios lo susurran,
cuando tus manos lo buscan.
Cuando no hay otro camino que tus lunares ordenados sobre la cama...

(Está pasando un barco. Me distraigo. Es el día 7 fuera de casa. Una semana queriendo verte y escribirte. Escribirte...Nunca ha sido fácil contigo. Mido mis palabras bajo tu juicio. Tus ojos me examinan con lupa.)

No quiero cambiar tus taras -entiéndeme-, quiero limar tus esquinas para que sean ovaladas
Para poder rodar juntos en la cama y que mis ángulos agudos se abran por tí.

Para que entres.

Y te quedes.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Arritmias

Llego a mi casa - ya vacía- y encuentro la cama como la dejamos. La última vez.  
Da miedo tocar estas sabanas, siento como si borrase las huellas de un delito -"el de tu cuerpo sobre el mío". Parece que los que las habitaron y retorcieron acabasen de huir al ser descubiertos. Pero las toco y estan frías y muertas. Me devuelven a empujones a nuestro plano temporal de arritmias y asincronías. 
Quisiera que el siguiente inquilino las viese asi, moldeadas, esculpidas a nuestras medidas, y las recogiese con vergüenza y pudor imaginando nuestra historia.

Tropiezo con imágenes constantemente: el escritorio, el sofa, la guitarra, la ventana... La ventana. Nunca la miré hasta que lo hiciste tú. Desde ese día es un portal hacia poemas de madrugada y falsas despedidas dulces. Hacia mosquitos en la oreja y masajes en los pies. Hacia cuentos de cuervos y angeles. Hacia noches de insomnio provocado y sueños piel con piel. A tus "Buenos días, princesa" mis "Buenas noches, principito"


-¡Dejame dormir, maldito! Y luego me arrepiento y te araño los costados, maullando, suplicante. No te duermas... Mantenme despierta hasta mañana. O hasta Enero. 

Me haces emprender viajes absurdos. De "huida y vuelta". Y gastar mi sueldo en las vías sólo para verte entre mis muslos. 
Entre el algodón y los muelles que conforman el incendio. 
Respiramos el humo del colchón y nos coloca más alto que el cielo. 
Jadeas y te ofrezco el ventolín. 
Me gusta meterme contigo cuando te metes en mí.

Lo demás está de más

Intento hacer lo correcto, intento marcar límites. 
Intento que no se note, intento que no me importe. 
Intento ser de agua, intento que no me roces. 
Intento no mirar, intento no reírme. 
Intento pensar en los demás y en "lo demás". 
Intento, intento, intento... Y llegas. 
Y a explotar.

STANDBY

Estoy orgullosa de ti. 
Y te odio.

No soporto conservar tus cosas en mi casa. Ni que tu guitarra me hable más que tú.
No entiendo por qué no puedo tirar las flores. O las fotos. O a ti.
Quisiera escribirte algún día sin sentirme tocada y hundida, o sin que me estrujen las tripas en la espera. 
Quisiera no esperar(te) para siempre.

Me alegra que hayas podido olvidarme -no, que va- y quisiera poder hacer lo mismo.
Siempre has sido más fuerte que yo para olvidarlo todo. Yo lo soy para acumular recuerdos sin rencor.
Siempre has sido más débil que yo a la hora de la lucha. Yo... a la hora de dejarte ir.
Envidio tu forma de evadirte de ti mismo y de todos y -joder- de mí. 
Lo rápido que encuentras otro clavo al que aferrarte, para clavármelo a mí después.


Has hecho que me enganchase al primer hombre que me miró por las noches. 
Las primeras manos que me tocaron. 
La primera almohada que mordí por no gritar tu nombre.
Y he perdido batallas contra mí misma al encontrarme con alguien que vale más que tú - el tú que ya no (re)conozco.

Y el mundo sigue girando aunque no estés conmigo para verlo.
Life goes ON
La putada es que tú pulsaste el OFF, y yo el STANDBY.