miércoles, 4 de noviembre de 2015

Tengo un plan


Ya verás qué gracioso
No lo vas a ver venir
Sé que en el fondo
te gusta sufrir, niño de mamá.

Las paredes acolchadas solo te recuerdan que quieres salir del manicomio.
Seré un enigma sin solución
y te volverás loco al intentar resolverme
Un laberinto que gira sobre el centro de tus problemas.
Todos los miedos que te hacen correr en círculo, persiguiendo tu propia cola.
Calma, pequeño, no te preocupes.
Será sutil. Y cruel.
Pero es tu juego favorito
y te llevo ventaja, cazador.
Pues bien…

Mi turno.

jueves, 13 de agosto de 2015

Hoy no.

Hoy no. Quizás mañana.

Ya no hay espejos ni humo que disfrace tu encuentro con mis manos.
No hay cortinas que calmen los rayos de mis ojos.

Queman.
Más que todo este tiempo congelado en tu muñeca,
la esfera hecha añicos por las calles del gótico.
No hay historias que me hagan recuperar los capítulos perdidos de tu biblioteca personal

Todos tus libros son de papel de fumar
Y me fumo tus recuerdos sin esfuerzo.
Rebobinar no funciona en nuestra dimensión temporal y el Delorean nos dejó hace décadas, sin pasaporte, sin mapa.

Caminamos sincopados. Cantando tus viejos éxitos y mis nuevos fracasos.
Voy a dedo desde que cortaste las cuerdas de nuestros puentes colgantes. 

¿Qué quieres que te diga si no esperaba encontrarte bailando a estas horas?
No quería verte pasar y decidiste pasar a verme.
Y sé que lo tuyo es desaparecer sin hacer ruido, cuando a mí me da por airear el cajón de mis desastres.

Lo mejor de todo es que ya no duele.
(Lo peor de todo es que ya no duele)

¿Te apetece verme jugar?

Hoy no. Quizás mañana.

domingo, 28 de junio de 2015

Bostezos

Voy a bostezar y a quejarme del frío hasta que me ofrezcas quedarme
Y  te voy a decir que no
pero vas a insistir un poco.

Te diré -y es cierto a medias- que no quiero molestarte
Y me dirás que te molesto más despierta que dormida
Y eso sí es verdad.
Me gusta desquiciarte.

Vamos a mirar al techo, incómodos 
y vamos a desearnos las buenas noches
No va a pasar nada, 
pero vamos a abrazarnos.
Vamos a abrazarnos como hace tiempo que no nos abraza nadie.
Y luego... vas a evitarme durante días.
No devolverás mis mensajes 
y todos los planes que proponga no serán suficiente para engañarte y acercarte a mí.

Pero luego nos cruzaremos, 
y vas a pedirme que me quede.

Y este juego durará hasta que te vayas de esta ciudad burbuja.

Cada vez que te asustes de mí.

Y de cómo suenan tus latidos 
si estoy cerca.


Tu me prometiste una canción que ya habías escrito y yo te prometí un poema que ya tenía en un borrador. 

martes, 9 de junio de 2015

Señorita M

Madrid nunca me había parecido tan pequeña. Temo doblar cada esquina.
Paseo por Malasaña.
Busco un café. O estar sola.
El camarero es cubano y su acento es el edulcorante perfecto.
No hay leche de soja. Pero hay un sofá con estampado de abuela.
Compensa. Me siento.
Hay jarrones por todas partes y... Joder, no. No eres tu. De hecho no se parecía en nada a ti.
La mente me pone trampas.
El enanito del hemisferio en el que te guardo se parte el pecho de la risa.
Vaya cara de susto. Vaya pelos de espanto.
-Calla enano cabrón. Céntrate en seguir quemando archivos.

Me siento demasiado lejos de casa. Y ni siquiera sé dónde queda eso.
Estas calles me dan ganas de fumar.
Madrid significa tres en la cama, risas, moño, reinas,
sexo paternofilial.
Dedos. Madera. Cortinas.
Rencor.

He subido en un coche con tres extraños y aun así has salido tú.
La barba. Las gafas cuadradas. Joder.
No. No eras tú.
Sólo es otra maldita ciudad llena de hipsters.

Hay una pareja que se ha sentado a mi lado. Junto al sofá de estampado de abuela. Recuerdo la rabia que nos daban las otras parejas.
Ahora las velas están encendidas.
Es la hora de los mimos.
Hora de irse.

lunes, 4 de mayo de 2015

Cuando la doble negación sigue siendo un No.



No. 

Me niego en rotundo a todo lo que no sea real
Me niego a los juegos que llevan al olvido
Me niego al puto YOLO y me niego a todo lo que no me haga sentir viva
Me niego al Blame it on the night o al alcohol

No quiero más mensajes vacíos

Me da igual lo sola, solísima que esté o que me quede
Me niego

Me niego a la deshumanización y al cuerpo-objeto
Me niego al vicio por gula, por sociedad
Me niego a la caza del animal disecado
Y me niego a seguir desvirtuando lo que ya no vale nada.

¿Joder, ya no queda nadie vivo?
¿O soy yo la que se desangra en los bares?

Dejadme donde me encontrasteis, juro no volver a molestar.

domingo, 22 de marzo de 2015

El entierro

[Desde aquel día todos los días me saben a Domingo.
Y todos los tragos me saben a alcohol, pero ninguno cura]


No hizo falta ni una sola de tus palabras para desencadenar el pánico.
Este revoltijo de tripas al que ahora llamo corazón, gruñe por dejar salir una frase,
o un grito.
Todo a borbotones.
Vibrando.
Buscando.
Deseando entender….

Qué
esperabas
de mí.

Si no nos debemos nada.
Excepto alguna disculpa y un gracias por lo vivido.
Por lo bebido
Por lo sentido
Por lo dormido
Por lo perdido.


“Decepcionar abre los ojos y cierra el corazón”
Quizás ese era el último paso a dar antes del entierro.
Antes del portazo silencioso.
El fin del capítulo de esta estúpida telenovela.

Quién marca los límites, las distancias, las explicaciones
quién decide qué hacer una vez que todo ha acabado.
Cuando no somos uno,
ni dos.
Cuando no te veo pasar por mi barrio.
Cuando estoy tan lejos del ruido de tus cuerdas.
Cuando mi espalda ya no tiene tus manos.
Cuando mis ojos se pierden en otras calles
¿Quién coge el teléfono?

No puedo llamarte.
Aunque no haga otra cosa que pensar en ti. Y en esto.
No puedo.
Porque eso sería dar explicaciones que yo no querría oir.
Porque yo
no quiero
saber jamás
quién
va a ser
la que arregle
mis errores.

Y aún teniendo así de claro que no le pido permiso al viento...

si te duele, me mata
la culpa.